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Por Azucena Manzanares

 

Los comienzos de la lactancia son bastante diferentes en la práctica a como habíamos pensado en un inicio. Esas imágenes de mamás felices y radiantes con bebés que se enganchan a la primera, son bastante inusuales. Son mucho más frecuentes situaciones como bebés incapaces de coger el pecho llorando sin parar, mamás que soportan un dolor indecible en cada toma, personal médico que no tiene tiempo, ni en muchos casos paciencia o comprensión con estos primeros momentos tan difíciles y sensibles, prescripciones o directamente provisión de biberones a la primera de cambio y visitas que opinan y agobian a la extenuada mamá.

 

Hay una extensa lista de enemigos de la lactancia que pasan por todos los ámbitos sociales, profesionales y familiares. Hoy me voy a referir a los de impacto directo.

 

1 º Enemigo: Falta de información

 

Somos el único mamífero, en el que un gran porcentaje de las madres no ha visto amamantar a un bebé nunca, o casi nunca. La lactancia es una acto instintivo pero también requiere de un aprendizaje técnico y social. No vale ponerse el bebé al pecho y lo demás viene solo, no. Necesitamos una preparación y conocimientos mínimos para aumentar las probabilidades de éxito.

En las preparaciones al parto se debería incitar a las madres a acudir a grupos de apoyo de la lactancia. Es vital que la madre, por ejemplo, sepa la importancia del calostro, cuándo se produce la subida de la leche, el ínfimo tamaño del estómago del bebé durante los primeros días y la cantidad de leche o calostro que necesita realmente para llenarse, que la alimentación no tiene horarios de ningún tipo y es completamente a demanda, las posturas adecuadas para cada situación, que el dolor al amamantar no debe existir y si lo hace, hay algo que no está marchando bien, que durante el primer mes y medio como mínimo debemos evitar chupetes y tetinas para no producir la confusión tetina/pezón, conocer que hay que medir peso al alta hospitalaria para saber si recuperan el del nacimiento durante los primeros 15 días, saber interpretar los famosos percentiles y sobre todo, aunque cada situación es única y cualquier opción es respetable, todas las madres deberían saber que la leche materna es el mejor alimento para todos los bebés y los beneficios para la salud que obtiene el binomio madre-bebé al elegir la lactancia materna.

 

2º Enemigo: Falta de preparación o actualización de los profesionales

 

Es uno de los hándicaps más grandes para la lactancia. El desconocimiento y falta de preparación de muchos ginecólogos, matronas, enfermeros pediátricos y pediatras es uno de los motivos más importantes del fracaso de las mismas. En la mayoría de los casos, los profesionales o no han estudiado nada sobre lactancia, o solo un tema en toda la carrera y por supuesto con informaciones muy pasadas, desactualizadas y perjudiciales.

Poner horarios, la mala interpretación y uso de los percentiles (sobre esto hablaré largo y tendido en otro post), el desconocimiento de las compatibilidades de la mayoría de medicamentos, la prescripción de biberones para propósitos incorrectos o inexistentes como para que duerman más o porque alimenta más que la “leche aguada” de algunas madres, o para aliviar los gases como el “milagroso” biberón de manzanilla y las coacciones de las farmacéuticas a cambio de productos, regalos u otros. Muchos de estos consejos minan la confianza de las madres y les hacen sentir que no son capaces de alimentar y cuidar adecuadamente a sus bebés. Afortunadamente, aunque muy poco a poco, cada vez más profesionales se interesan y forman sobre lactancia materna.

 

3º Enemigo: Intervenciones innecesarias y medicalización del parto

 

El parto es un proceso fisiológico. Debería transcurrir en intimidad, oscuridad, silencio, en un ambiente cálido y respetuoso para no entorpecerlo o pararlo. Actualmente en el medio hospitalario la tendencia es a intervenirlo y medicalizarlo de diversas maneras como usando oxitocina, anestesia peridural, realizando la maniobra de Kristeller (empujar el fondo uterino), usando fórceps o vacuo y rotando o tirando del bebé en el expulsivo. Esto trae unas consecuencias muy perjudiciales para el correcto establecimiento de la lactancia. En muchos casos los bebés adquieren patrones de succión erróneos o ineficaces y distintos problemas derivados de estas prácticas.

El alto índice de episiotomías y cesáreas también entorpecen o imposibilitan las tomas, ya que la mamá no encuentra una postura que no le moleste o duela.

 

4º Enemigo: La separación de mamá y bebé

 

A pesar de los cuantiosos estudios e infinidad de recomendaciones de organismos oficiales, como norma general, no se respeta el piel con piel. Ese momento sagrado en el que la mujer experimenta el mayor pico de oxitocina de toda su vida(la hormona del amor) y al colocarle en el abdomen a su bebé mojado, caliente y resbaladizo, se impregna de su olor característico y con la primera mirada se enamora de su bebé para siempre. Ese momento biológico y emocional tan importante llamado “impronta”, se anula, perdiéndose una gran oportunidad que nos ofrece la naturaleza de establecer un correcto vínculo. Cualquier intervención tras el parto puede esperar. El peso, talla o baño, no son cuestiones tan importantes como el vital establecimiento del vínculo que se produce durante esas dos primeras horas.

Las madres a las que se les privaron de ese momento, relatan las dificultades que tuvieron en crear o afianzar ese vínculo. Muchas manifiestan “sentirse mal o culpables por no querer a sus bebés como deberían o creían que iban a hacerlo, al verlos tras el nacimiento. Todo derivado de esta separación inicial.

 

5º Enemigo: No cohabitar/colechar con el bebé

 

O lo que es lo mismo, alargar la separación ya existente. Instar a la madre a que descanse mientras se llevan al bebé al nido, es conocer poco o nada, el fuerte y salvaje instinto maternal. Ninguna madre a la que separan de su bebé podrá jamás descansar ya que va en contra de su instinto natural y condición mamífera. Se debe facilitar por tanto al menos la cohabitación 24h de mamá-bebé, y si es el colecho de ambos, mucho mejor. El colecho favorece el descanso de la madre y facilita el acceso al alimento del bebé.

Quiero mencionar esta cita del pediatra y Fundador y Presidente de la Asociación Catalana Pro Lactancia Materna, Dr. Carlos González: “La lactancia materna es mucho más que comida. Es una forma de relación física y afectiva. Es contacto frente a la soledad, consuelo frente a la tristeza, seguridad para descubrir el mundo, anestesia para el dolor. Es también un complejo sistema de protección inmunitaria.

 

Y además, casi por casualidad, resulta que además, alimenta.”

 

 

6º Enemigo: Desconocimiento de la figura de la asesora de lactancia

 

El verdadero profesional especialista en lactancia materna no es ni el pediatra, ni la matrona, ni el médico de cabecera. Es la asesora de lactancia. Ella es la única preparada, formada y actualizada en lactancia. Debes acudir a reuniones de apoyo a la lactancia materna cuando estés embarazada y durante la estancia en el hospital o la llegada a casa, es recomendable ser visitados y apoyados por una asesora.

Ante cualquier problema o dificultad: asesora. Ante cualquier molestia, afección o situación fuera de lo normal: asesora. Ante cualquier duda o inquietud: asesora.

Hay muchas y muy buenas asesoras repartidas por todo el territorio nacional. Busca y acude a la más cercana a tu domicilio. Incluso existen consultas on-line si prefieres que nadie interfiera en la intimidad de tu casa. (Podéis comunicaros conmigo en el apartado “contacto” del menú)

 

7º Enemigo: Mitos de la lactancia

 

Resolver estas falsas, incorrectas e inculcadas creencias es una de las cuestiones en que más tiempo suelo emplear en mis visitas. Hay diversas y extendidas creencias en torno a la lactancia materna. Desde que “el calostro no es suficiente alimento”, “el bebé llora porque tiene hambre”, “no tienes suficiente leche o no lo alimenta”, “hay que darle biberón hasta que suba la leche”, “los bibis de manzanilla son lo mejor para los gases”, “Purelan viene genial para las grietas”, “si amamanto el pecho se me va a estropear”, “hay que dar pecho cada 3h», etc.

 

Desmontando mitos

 

  1. No existe en la naturaleza nada más beneficioso y completo para los primeros días que el calostro. La composición del calostro es perfecta para proteger e inmunizar al bebé de componentes patógenos, gérmenes e infecciones. Se fabrica en la cantidad justa necesaria para el pequeñísimo tamaño del estómago del bebé. No es necesaria ninguna suplementación aparte de poner todo lo posible al pecho al bebé.

 

  1. EL bebé acaba de estrenar mundo. Viene de un entorno calentito, en semipenumbra, con ruidos conocidos y atenuados por el líquido amniótico y en pocas horas llega un medio muy agresivo, desconocido y estresante para él. Hay mil cambios. El bebé experimenta muchas sensaciones nuevas los primeros días y la única forma de comunicación que conoce es “el llanto”. Por eso los bebés no solo lloran por hambre, sino en busca de consuelo, calor, seguridad, cariño y protección.

 

  1. La producción de la cantidad de leche solo depende de la estimulación que el bebé haga en las glándulas mamarias. A más estimulación, más leche. No hay otra regla. La “hipogalactia” o insuficiente producción de leche, es una afección muy inusual que se produce de forma permanente en poquísimos casos.

 

  1. La leche tarda en subir entre 2-5 días. Mientras tanto el calostro mantiene nutrido, protegido e inmunizado al bebé.

 

  1. A los bebés no hay que darles absolutamente nada que no sea leche materna (o en su defecto, artificial) durante los 6 primeros meses de vida. La manzanilla es un alimento vacío de nutrientes que incide en la lactancia, ya que un bibi que se tome de manzanilla, una toma menos de pecho que se realiza. Las infusiones en general, al igual que la miel, están completamente prohibidas para los bebés, ya que existen unas esporas que al bebé le resultan imposibles de procesar y que pueden producirle una enfermedad muy grave llamada “botulismo”. Incluso en las marcas comerciales específicas para bebés. Además las “infusiones especiales para bebés” tienen un enorme contenido en azúcar, completamente innecesaria y peligrosa para ellos. (http://elpais.com/diario/2007/09/28/sociedad/1190930406_850215.html). Lo único que alivia los gases es el contacto materno, porteo, masajes y en algunos casos, Terapia Cráneo-sacral.

 

  1. Si hay dos cosas a evitar cuando existen grietas son: el Purelan, o cualquier crema de lanolina y echarse leche materna. El Purelan es un hidratante de textura grasa y pringosa que macera las grietas y las empeora. Solo debería ser utilizado en caso de irritación o sequedad en el pezón. Y si usamos aceite de oliva virgen extra en su lugar, mejor que mejor. La leche materna no debe aplicarse en heridas abiertas o sangrantes ya que podemos producir o extender una infección.

 

  1. Los pechos se estropean y se caen por los cambios hormonales y de peso tan enormes que se producen en el embarazo, no por la lactancia.

 

  1. El pecho no tiene horarios. Es completamente a demanda. Es decir, tantas veces, durante tanto rato y cada tanto tiempo como el bebé quiera y necesite.

 

Hay que acudir a reuniones de apoyo a la lactancia, informarse y leer libros de referencia como “Un regalo para toda la vida” de Carlos González, apoyarse o prepararse con una asesora, buscar un hospital respetuoso y defensor de la lactancia y sobre todo, confiar en la capacidad de tu cuerpo para amamantar y de tu bebé para lactar.

 

¡¡Disfrutad de una lactancia placentera y duradera!!

 

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