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Por Azucena Manzanares

Después de una pequeña pausa para poner en marcha proyectos, como la maravillosa sesión “Mama Cine”, y también, para hacer distintas formaciones y actualizaciones con profesionales de renombre como: Carlos González, Julio Basulto, Rosa Jové, Inma Marcos o Alba Padró, estamos de vuelta con nuestros post semanales.

 

 

LACTANCIA Y SUEÑO DEL BEBÉ

 

 

 

La mayoría de las veces son “falsos problemas”. Y lo entrecomillo, porque no significa que los padres se inventen o exageren que sus bebés tienen un problema, sino porque la información que les llega y las expectativas que éstos generan desde ella, no se corresponde con la realidad, llegando a convertir en un problema lo que a priori, no lo es.

 

 

¿Cuáles serían estos “Falsos Problemas”?

 

  1.  Información errónea

 

 

En muchos libros y revistas sobre maternidad se divulgan informaciones del tipo: “los bebés duermen hasta 20h/día y lo necesitan para su correcto desarrollo madurativo”. Esto es completamente falso. Los bebés están despiertos mucho más tiempo. Una madre que lea estas publicaciones y cuyo bebé duerma 11 horas, en vez de las 20 que ha leído en la revista, se va a desesperar y preocupar mucho más que si cree normal que duerma 11.

 

 

  1. Falta de sincronía entre horario de los padres y el bebé

 

Muchas veces, las necesidades y horarios de sueño del bebé chocan frontalmente con los horarios de trabajo de los padres.

El bebé se duerme a las 21:00 y hace una pequeña siesta mientras los padres cenan, después se mantiene despierto hasta las 24:00 y durante la noche se despierta para comer 3 veces. Si los padres se levantan para trabajar a las 6 de la mañana, el bebé pasará la mayoría de la mañana y de la tarde, hasta que ellos llegan, durmiendo. Los padres tendrán la sensación de que el bebé duerme muy poco y muy mal, pero en realidad lo que está pasando es que su bebé está durmiendo cuando ellos no están.

 

  1. Hacer de lo normal un problema

 

Algunos padres manifiestan que sus bebés apenas duermen 3-4 siestas de menos de 30 minutos por el día. Creen que son muy pocas y de muy poco tiempo. Cuando les pregunto cuántas horas duermen por la noche, muchos suelen contestar 10-12 horas. Si un bebé duerme 10-12 horas por la noche, no puede dormir muchas más por el día. Esto es completamente normal. No todos los niños duermen las mismas horas en el mismo horario.

 

 

Características del sueño del lactante

 

 

  • El sueño es un proceso evolutivo. Desde que estamos en la barriga hasta que envejecemos, va cambiando. También va a depender del tipo de vida que llevemos durante los distintos momentos de nuestra existencia. Al principio, es completamente caótico y se va reordenando con el ritmo circadiano (sol) y su ritmo hormonal. Poco a poco, les vamos enseñando e inculcando a seguir ese ritmo circadiano hasta que, sobre los 3-4 años, llega a desaparecer la siesta diurna.

Este proceso es más importante que las horas que duerma al día en sí. Ya que nos da una idea de que su evolución es correcta.

 

  • El bebé tiene mucho sueño profundo, ya que gasta muchísimo durante el día. El sueño profundo es el primero que se realiza en la noche y que nuestro cuerpo prioriza. Aparece en las primeras 5 h de la noche, para que durmiendo poco, al día siguiente, estemos funcionales.

 

  • Los niños tienen mucho sueño REM (fase característica por movimientos rápidos en los ojos y espasmos musculares) porque aprenden muchas cosas y tienen muchas emociones que necesitan interiorizar, algo que se produce durante este tipo de sueño.

 

  • 8-10 despertares nocturnos. Todos tenemos entre 8-10 despertares por noche. La diferencia entre los niños y los adultos, es que los adultos tenemos la técnica de conciliar el sueño a los pocos segundos muy entrenada. Los niños, por el contrario, no dominan la técnica y muchas veces quedan desvelados.

 

 

 

Horas y frecuencia del sueño de los bebés

 

 

El siguiente esquema es completamente orientativo . Cada bebé, igual que ocurre con los adultos, es distinto. Eso no quiere decir que no sean niños totalmente normales y sin ningún tipo de complicación.

Además, no en todos los lugares y culturas se duerme igual. Las 8 horas nocturnas (que tenemos establecidas en España), no quiere decir que sea la única ni la mejor pauta que existe de sueño.

 

 

1-4 semanas:

 

  • De 12-16 horas de sueño a lo largo del día (período de 24 horas):

 

– La mitad, durante el día (horas de luz).

 

– 6-8 ciclos de sueño por la noche.

 

 

 

6 meses:

 

  • 10-15 horas de sueño:

 

– 30-40% durante el día. Hacen bastantes siestas.

 

– 60-70% por la noche.

 

 

6-9 meses:

 

  • 11-14 horas de sueño:

 

– 20-25% diurnas (2 siestas: 1 por la mañana, 1 por la tarde).

 

– 75-80% nocturnas.

 

 

9-12 meses:

 

  • 10-13 horas de sueño:

 

– 15% diurnas (2 siestas: 1 por la mañana, 1 por la tarde).

 

– 85% nocturnas.

 

 

12-18 meses:

 

  • 10-13 horas de sueño.

 

– 15% diurnas (1 siesta, o 2 cortas).

 

– 85% nocturnas.

 

18-24 meses:

  • 9,5-12 horas de sueño:

 

10% diurnas (1 siesta más larga).

 

90% nocturnas.

 

  

Evolución del sueño del bebé

 

 

  • De 0-3 meses:

 

Los bebés en esta franja de edad necesitan comida frecuente. Vienen programados biológicamente para hacer despertares constantes, para mamar y comprobar que mamá está cerca y que están a salvo (ellos no saben que ya no hay peligro de que un depredador se los coma). Así que suelen mantener la alerta y adecuar el sueño para satisfacer estas necesidades.

 

 

Por lo tanto el sueño es:

 

  • Bifásico. Sólo tiene dos fases. Hasta los 7 meses no desarrollan las 4 fases que tiene el sueño de un adulto.

 

  • Ultradiano. Es decir, no distingue el día de la noche.

 

  • Polisecuencial. Ya que duermen varias veces, tanto de día como de noche.

 

  • 8o% Fase REM. No necesitan sueño profundo porque no gastan mucho, ni se cansan en exceso debido a la sedentaridad que tienen por su edad (son bebés que apenas se mueven). Pero aprenden muchas cosas y emociones que tienen que interiorizar en fase REM.

 

  • REM sin preliminares. Cuando se duermen entran directamente en fase REM. Por eso, aunque duerma en fracciones cortas, es un bebé completamente sano.

 

 

  • De 4 a 7 meses:

 

 

Su sueño es:

 

  • Circadiano. Ya distinguen el día de la noche.

 

  • Polifásico. A partir del 6º mes (aproximadamente) ya tiene todas las fases del sueño.

 

 

  • Secuencial de transición. A partir del 5º-6º mes los niños, que antes se despertaban 2-3 veces por la noche, empiezan a despertarse cada 1-1,5h (8-10 veces). Muchos padres lo interpretan como una regresión, pero es justo lo contrario, un avance. Han incorporado todas las fases del sueño y empiezan a tener los mismos despertares que los adultos. Sólo tienen que ir trabajando el mecanismo de conciliación del sueño hasta dominar la técnica. Un día acabará durmiendo del tirón.

 

 

  • De 8 a 24 meses :

 

  • Es un momento difícil para el niño, ya que adquieren los aprendizajes más importantes de toda su vida en tan sólo unos meses: Andar, la Alimentación Complementaria (AC), control de esfínteres…  Además, los niños empiezan a sufrir la angustia por separación (el bebé empieza a entender que mamá y él, son dos personas distintas). También, a estas edades, el bebé empieza a entender que el tiempo pasa cuando se van a dormir y sienten miedo.

 

 

Por lo tanto su sueño es:

 

  • Temido.

 

  • Inquieto.

 

 

  • Los padres muchas veces nos empeñamos en correr y en forzar para adelantar estos momentos, sin que el niño aún esté realmente preparado. Esos niños, tienen muchas emociones negativas, principalmente ansiedad. Lo que se traduce en que por la noche, durante la fase REM al intentar digerir todo eso, se provoca un sueño muy inquieto.

 

 

  • De 3 a 5 años :

 

  • Durante esta etapa, los niños tienen muchas menos horas de sueño. Empiezan a dormir sólo 8 horas. Duermen mejor, pero les cuesta irse a dormir. Esto ocurre, porque tienen miedo a dormir solos, ya que comienzan las pesadillas, los fantasmas, etc. Necesitan sentirse acompañados.

 

 

Por lo tanto el sueño es:

 

  • Más corto.

 

  • De conciliación difícil.

 

 

SOLUCIONES A LOS DISTINTOS PROBLEMAS DEL SUEÑO

A los problemas de conciliación (les cuesta dormirse):

 

  • El niño debe tener sueño. Pero ni mucho ni poco. Si se sobrepasa de sueño estará irritable y le costará más y si tiene poco no se dormirá.

 

  • Relajación (“casa dormida” que invite al sueño). El nivel lumínico y de ruidos debe estar algo bajo, sin llegar a eliminar completamente la luz, ni los ruidos. Desde la barriga han estado en semipenumbra y escuchando todos los ruidos internos de la mamá. Nunca han estado a oscuras y en silencio.

 

  • Rutinas flexibles. Las rutinas no son nada aconsejables por dos motivos. Porque luego es muy difícil quitarlas. Y además, cuando nos las saltamos por el motivo que sea, el niño lo pasa fatal o directamente no conseguimos que concilie el sueño.

 

  • Cuidador primario. Necesitan tener una persona cerca cuando duermen. Es un momento crítico para ellos y necesitan sentirse arropados y seguros.

 

 

A los problemas de mantenimiento (se despiertan por la noche y no mantienen el sueño):

 

  • Atender prontamente. Así evitamos que se desvelen y les ayudamos a conciliar el sueño otra vez con caricias, abrazos o teta. Si tardamos en ir, se desvelan y no podrán volverse a dormir.

 

  • Cuidador primario (en este caso, la madre). ¿Por qué? Porque su “tetita” va a hacer que enseguida se sientan tranquilos, seguros y nutridos, y volverán a conciliar el sueño enseguida.

 

 

EL COLECHO

 

 

Colechar es dormir con nuestros bebés en la misma cama. Es un comportamiento completamente mamífero junto con mamar y movernos en manada. Es lo que siempre ha hecho el hombre y para lo que estamos preparados biológicamente.

Es una práctica que se usa en todas las culturas. Es mayoritaria en el mundo: se practica de media un 87%. En España colecha tan sólo el 56% de la población, en lo países del Norte de Europa un 95%, en Japón, el 99% de la población (precisamente en este país no existe la muerte súbita del lactante gracias al colecho).

El colecho es bueno para el niño y la madre por diversos motivos. Hay infinidad de estudios científicos y teorías que lo avalan. Os resumo algunas de ellas:

 

  • TEORÍAS ANTROPOLÓGICAS (Meredith Small). Ha demostrado que los niños que duermen con sus madres tienen menos insomnio, tanto cuando son niños, como de adultos.

 

  • TEORÍAS NEUROLÓGICAS (Turner). Los niños que pasan más tiempo en compañía de sus padres tienen mejor desarrollo psicomotor a los 7 meses.

 

  • TEORÍAS MEDICO-BIOLÓGICAS (James Mackenna). Demuestra que los niños que duermen con sus madres tienen menor riesgo de muerte súbita del lactante.

 

  • TEORÍAS PSICOLÓGICAS (Bolby o Mary Ainstworth). Los niños que pasan más tiempo en compañía de sus padres de día y de noche tienen un mejor vínculo con ellos.

 

  • TEORÍAS PRÁCTICAS. Cuando las mamás duermen con sus bebés, descansan mucho mejor ambos, ya que se facilita la lactancia. Las mamás no necesitan levantarse para dar el pecho, evitando desvelarse. En muchos casos, después de los primeros meses, incluso el bebé se sirve solo sin que la madre se despierte.

 

 

Tan sólo necesitamos tomar unas medidas de seguridad mínimas:

 

  • Que los padres no sean fumadores (se ha visto que multiplica en 20 veces el riesgo de muerte súbita durante las primeras 14 semanas).

 

  • Que los padres no hayan consumido alcohol o drogas (relajantes musculares o tranquilizantes incluídos).

 

  • Que el colchón sea firme (nunca camas de agua o que se hundan).

 

  • Que las mantas nunca pasen del pecho del bebé.

 

  • Que el bebé esté por debajo de la altura de la almohada, nunca encima.

 

  • Prohibido colechar en sofás o sillones sin supervisión de otro adulto. Los únicos casos de accidentes mortales colechando se han dado en estas circunstancias. Los bebés se encajan en los huecos y uniones de los sofás y no pueden respirar.

 

  • Papás que puntualmente estén extremadamente cansados, con riesgo de entrar en sueño demasiado profundo. Las mamás no entramos en este grupo, ya que a pesar del extremo cansancio que sufrimos los primeros meses, siempre estamos en un estado de alerta tranquila. Es decir, que aunque estemos dormidas, no entramos en un estado de relajación y sueño profundo como hacíamos antes. Es un mecanismo natural de protección de nuestros cachorros.

 

Cumpliendo estas medidas mínimas de seguridad es totalmente imposible aplastar o arrollar al bebé mientras se duerme. Al menor movimiento o ruido, nos despertaremos al instante. Los casos conocidos y contabilizados de muerte mientras se colecha, son por no cumplir alguna de ellas.

Colechar es seguro, favorece el descanso y la lactancia y es la experiencia más maravillosa que unos padres pueden vivir. Despertarte en mitad de la noche y encontrar a tu bebé con esa cara de paz, abrazado a ti, NO TIENE PRECIO.

 

 

ARTILUGIOS MODERNOS PARA HACER DORMIR A LOS BEBÉS (Lo que Rosa Jové define como “Trocitos de mamá y papá hechos de silicona”)

 

Existen infinidad de inventos y artilugios para hacer que nuestros bebés se duerman o se mantengan dormidos. Si lo pensamos, en la mayoría de los casos, entramos en contradicción entre lo que pensamos y lo que hacemos. ¿Por qué digo esto?, porque está mal visto que durmamos con el bebé, le mezamos, le abracemos, le demos calor o le demos pecho para dormirlo o mantenerle dormido, pero no está mal visto si usamos aparatos o artilugios que cumplan estos cometidos por nosotros o que recreen o reproduzcan incluso los latidos cardíacos u otros ruidos de la madre.

Todo lo que nos venden son trozos de papá y mamá porque es eso exactamente lo que necesitan nuestros pequeños: Dormir en compañía de Mamá y Papá.

 

Algunos ejemplos:

 

  • Chupete: Nos dicen que no es bueno que demos pecho por la noche para dormir, que se acostumbran, que juegan con el pezón, pero nadie tiene reparos en darle al bebé una imitación de silicona del pezón materno.

 

  • Mantita, pato, oso: Nos dicen que no es bueno que duerman en compañía nuestra porque si no no saldrá de la cama nunca, pero dormir con algo de goma parece que no les afecta.

 

  • Cuna con motor: Nos dicen que no podemos mecer a los niños para dormir pero sí ponerles una cuna con motor.

 

  • Walkies: Nos dicen que los niños no pueden dormir con nosotros pero vigilarlos a distancia sí.

 

  • Cojín que abraza al bebé: No se puede abrazar a los niños para dormir pero un cojín sí puede.

 

  • Peluche con calor: No se puede dar calor humano a un niño, pero sí ponerle un peluche calentito que le transmita esa sensación.

 

  • Bañera Tummy Tub: Muchos especialistas dicen que recrea el útero materno y que así los bebés duermen mejor. O sea, el bebé no puede dormir con la madre pero no hay problema en reproducir el útero materno.

 

  • Osito Dodó Radiocasette: Reproduce la respiración y latido cardíaco de la madre y un montón de ruidos maternales. El niño a nuestro lado no, pero sí reproducir los ruidos de la madre.

 

  • Copia literal de manos maternas: Con la misma consistencia y textura exacta a las de la madre.

 

 

Sacudámonos las presiones y los miedos infundados en opiniones ajenas sin información verídica y actualizada. Nadie mejor que tú conoce a tu bebé. Confía en ti. Escucha a tu instinto y a lo que te dice. Si te apetece dormir abrazada a él y a tu pareja cada noche durante los próximos años, es vuestra decisión, de nadie más. Pertenece a la intimidad de vuestra familia. No permitáis que nadie opine o ponga en entredicho cualquier decisión que hayáis tomado al respecto. Ni familia, ni profesionales, ni nadie.

¡Dejemos que cada familia decida lo que es mejor para ellos!