No sé a quién se le ocurrió el término “crisis de lactancia”, pero claramente tiene una connotación o carga negativa que asusta a algunas madres, y también a muchas asesoras. Las primeras creen que su bebé tiene, o puede llegar a tener, algún problema de salud. Las segundas, piensan que nombrarlas puede llegar a crear una dificultad para la lactancia y prefieren no hablar de ellas o llamarlas de otra manera. El objetivo de este blog es la normalización de la lactancia y cualquiera de sus aspectos, incluidas las “crisis”. Pienso que el gran enemigo para su mantenimiento es el desconocimiento o la desinformación, ya que genera miedos, dudas y preocupación y nos puede llevar al abandono de la misma, creando así una verdadera “crisis” para la lactancia.

 

¿Qué son las crisis de lactancia?

 

 

Son períodos puntuales en los que el bebé aumenta significativamente de talla y/o peso y por ello se incrementa el requerimiento de leche. La producción de leche funciona por oferta y demanda. Es decir, cuanto más tomas haga el bebé estimulando el pecho, más leche se conseguirá. La mamá necesita unos días para poder satisfacer esa demanda. Una vez conseguido este propósito, el bebé vuelve a reanudar su ritmo de tomas. No todos los bebés pasan por todas las crisis, ni todas las mamás las perciben. No existen reglas matemáticas.

Aunque cada binomio mamá-bebé es distinto y único, normalmente suelen acontecerse las siguientes crisis de lactancia (que veremos detalladamente en las próximas semanas):

 

  • Crisis del nacimiento y días sucesivos (48 horas).

 

  • Crisis entre los 17-20 días.

 

  • Crisis de las 6-7 semanas.

 

  • Crisis de los 3 meses.

 

  • Crisis de los 12 meses.

 

 

¿Qué hacer antes las crisis?

 

Después de saber qué son, cuándo pasan y qué señales e información dan, solo hay 3 cosas que podemos hacer. Son:

 1. Paciencia

2.  Amor

3. Pecho a demanda

 

Todo lo que se refiera a los bebés debe ir acompañado de kilos de paciencia. Las crisis no iban a ser distintas. Un día, igual que cuando vienen, se van. Así que solo nos queda esperar a que eso ocurra. O mejor aún, no esperar a nada en absoluto. Solo disfrutar de todos los momentos posibles con nuestros hijos colmándolos de amor, besos, caricias y abrazos y dándoles todo el pecho que ellos consideren que necesitan, sin importar horarios, el lugar, las presiones o cualquier otra cosa.

A las mamás siempre les digo: “Nadie mejor que tú conoce a tu bebé y sabe lo que necesita. Permítete escuchar y seguir a tu instinto, obviando lo que diga o piense el resto del mundo. Así nunca vas a equivocarte“.

 

¡Felices y pacientes crisis! 😉

 

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Si necesitas ayuda con la lactancia materna, no olvides que puedes encontrarla:

 

 

 

  • En los talleres  presenciales que comenzarán este mes de septiembre en Málaga (puedes proponer sugerencias de lugares escribiendo aquí).

 

  • En el grupo gratuito de apoyo a la lactancia y alimentación complementaria en el Hospital Clínico de Málaga (paramos por vacaciones hasta septiembre).